1. Limpia bien tu piel
Elimina el maquillaje, suciedad y grasa con un limpiador suave. La piel debe estar completamente limpia y seca para un tratamiento efectivo.
2. Aplica un gel conductor
Aplica una capa fina de gel HIFU o gel ultrasónico en el área a tratar (por ejemplo, línea de la mandíbula, mejillas, frente o contorno de ojos). Este gel asegura una óptima conducción de las ondas ultrasónicas y previene la irritación de la piel.
3. Enciende el dispositivo
Presiona el botón de encendido y selecciona la intensidad deseada. Siempre comienza con un nivel bajo si es la primera vez que usas el dispositivo.
4. Mueve el dispositivo lentamente sobre la piel
Coloca el dispositivo sobre la piel y muévelo lentamente en líneas rectas o movimientos ascendentes. Trabaja cada zona durante varios minutos (por ejemplo, 3–5 minutos por área del rostro).
5. Trata por zonas
Trabaja por zonas: comienza en la línea de la mandíbula, luego mejillas, frente y finalmente alrededor de los ojos (usa una intensidad más suave en esta zona). Evita estructuras óseas como el hueso de la ceja o el contacto directo con el párpado.
6. Retira el gel al finalizar
Usa un paño suave o agua tibia para eliminar el exceso de gel.
7. Aplica un suero o crema hidratante
Preferiblemente, elige un producto calmante con ácido hialurónico, colágeno o aloe vera para cuidar la piel después del tratamiento.
8. Usa el dispositivo 1–2 veces por semana
Para obtener resultados visibles, se recomienda repetir el tratamiento de manera constante. Después de 4 a 6 semanas, a menudo se observa una mejora clara en la firmeza y los contornos de la piel.